28 DE NOVIEMBRE - ASOMBRO Y CONSTERNACIÓN

Por Sister Vassa Larin
Traducido por el Monje Máximo del Monte Tabor

La generación de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba desposada con José, y antes de que conviviesen se encontró con que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería exponerla a infamia, pensó repudiarla en secreto.” (Mt 1, 18-19) 
  
Mientras me preparo para las fiestas de la Natividad del Señor, debo reflexionar un poco sobre la reacción sorprendentemente "tranquila" de José ante el embarazo inexplicable de María. No vemos ningún asombro o consternación en este hombre justo, que fue confrontado con una situación que, -digámoslo como es, - lucía muy, pero que muy mal. Sin embargo, todo lo que José quería hacer en esta situación era: 1. protegerla de la deshonra pública, y 2. despedirla "en silencio." 
  
Así que esta es una reacción "justa" al pecado percibido de otro ser humano. Hoy debo contemplar con gratitud la humilde y tranquila discreción de José, para que yo no me sienta tentada a mostrarme consternada por cualquier inmoralidad o comportamiento pecaminoso que pueda percibir a mi entorno. Mi sorpresa y mi consternación no son justas ni útiles. De hecho, cuando soy juiciosa me vuelvo completamente incapaz de ser útil; cuando trato de jugar a ser Dios con papel de Juez, me cierro a Su misericordia llena de gracia. También demuestro una falta de conocimiento de mí misma, pero elaboraré sobre este punto en otro momento. 
                             
Durante este Ayudo de Natividad debo abstenerme del asombro y consternación, para que pueda hacer mi camino a Belén con un enfoque apropiado. Debo "enderezar los caminos del Señor" en mi propio corazón, para que pueda saludarle de la misma manera que Él nace, en la quietud y la humildad.

REFLECTIONS WITH MORNING COFFEE

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