24 DE NOVIEMBRE - LA HUMILDE CRUZ DE LA DESUNIÓN

Por Sister Vassa Larin
Traducido por el Monje Máximo del Monte Tabor

“Pues conviene que haya entre vosotros disensiones, para que se descubran entre vosotros los de virtud probada.” (1 Cor. 11, 19) 
        
Ayer mismo mencioné este pasaje a un clérigo ortodoxo, que ha estado trabajando sin descanso por la unidad de la Iglesia, tanto a nivel ecuménico como pan-ortodoxo. Tiendo a pensar de él como uno de esos "que son probados." Pero cuando le mencioné este pasaje, el clérigo me respondió inesperadamente: "el pasaje de Primera de Corintios me hace ver cuán abismalmente he fracasado." Y cuando le pregunté, ¿por qué? me respondió: "porque he estado reflexionando que no siempre estaba enfocado en la meta..." 
                                      
¡Humildad! Que refrescante y liberadora es, no jugar el "juego de la culpa," o apuntando con el dedo a los demás, mientras que cargamos nuestra común cruz de desunión y otros fracasos humanos. Hoy debo cargar con esta cruz, como don de humildad de Dios; como Su toque en mi hombre, recordándome mis propias fallas y pérdidas de enfoque. Debo cargar nuestra humilde cruz, envés de agravar más las divisiones a través de pesadas auto justificaciones y pensando que somos mejores que los demás. Hoy debo permitir que las palabras humildes y liberadoras del apóstol puedan ser oídas en mi corazón: "Llevad los unos las cargas de los otros y así cumpliréis la ley de Cristo." (Gal 6, 2)

REFLECTIONS WITH MORNING COFFEE

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